Su nombre es Factory of the Future 1.0 y ha sido desarrollada por la Universidad de Maine
Es capaz de imprimir objetos de 29 x 10 x 5,5 metros a una tasa de 227 kilos de termoplástico por hora
Tiene mucho sentido. Tal y como explican desde la Universidad de Maine, esta impresora ofrece "nuevas oportunidades de fabricación ecológica y rentable para numerosos sectores como la seguridad nacional, la vivienda asequible, la construcción de puentes, las tecnologías de energía oceánica y eólica y la fabricación de embarcaciones marítimas". La clave es que FoF 1.0 puede alternar entre diferentes procesos, como la fabricación aditiva a gran escala, la fabricación sustractiva y las operaciones con brazos robóticos.
Casas. Uno de los casos de uso más interesantes de esta tecnología es la construcción de viviendas asequibles, motivo por el cual una de las iniciativas que se busca impulsar es el desarrollo de materias primas de base biológica a partir de residuos de madera, que son abundantes en Maine. En ese sentido, uno de los proyectos relacionados es BioHome3D que es, en esencia, una casa completamente bioimpresa en 3D a partir de residuos de serrín y maíz. De acuerdo a medios estadounidenses, se podría imprimir una casa pequeña en unas 80 horas.
Casa impresa en 3D en LisboaUsando la impresora BOD2 de COBOD, que imprime cemento, una compañía llamada Havelar ha impreso una casa de 80 metros cuadrados con dos dormitorios en tan solo 18 horas. En Lisboa, donde se encuentra la casa, el precio del metro cuadrado es de unos 3.000 euros. Pues con esta tecnología, el precio se ha reducido a 1.500 euros por metro cuadrado. Según Rodrigo Vilas-Boas, cofundador de la empresa, "con 150.000 euros es posible que una pareja joven tenga la casa con la que siempre ha soñado, en una zona con buenos accesos y servicios".
La falta de vivienda. Siendo una solución que todavía está en fase de pruebas y no muy extendida, la impresión 3D puede ayudar a resolver el problema de la vivienda, al menos parcialmente. Solo en nuestro país, el Banco de España calcula que faltan 600.000 viviendas para equilibrar el mercado. Hay una oferta rígida y una demanda que va en aumento. Esta tecnología permite construir casas baratas y rápido, pero todavía tiene mucho camino por recorrer para convertirse en una alternativa factible.
Font, article de José García per a "Xakata"
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