La única explicación razonable es que los meteoritos fuesen eyectados desde un planeta del sistema solar. Sin embargo, hasta ahora se creía imposible que pudiese haber sucedido
Un hallazgo que pone en duda certezas previas
Según explica el experto Ben Rider-Stokes en The Conversation, ambos meteoritos comparten además una edad estimada de 4.528 millones de años, lo que los sitúa como restos de una etapa primitiva del sistema solar. Esta antigüedad supera incluso a las unidades más antiguas que se conocen de la superficie de Mercurio, cuyo origen se remonta a hace unos 4.000 millones de años, lo que refuerza la teoría de que estos fragmentos provienen de un material ya desaparecido en la actualidad del planeta.
Frente a este nuevo hallazgo, que ha sido dado a conocer a través de un artículo en la revista Icarus, surgen también discrepancias. A pesar de las similitudes con la superficie mercuriana, las muestras contienen menos plagioclasa de la esperada, lo que introduce incertidumbre en su origen exacto. Sin embargo, los científicos consideran que estas diferencias podrían explicarse si se tratara de un material extraído del manto superficial y no directamente de la corteza exterior del planeta.
El análisis de la procedencia de un meteorito suele apoyarse en comparaciones con muestras recogidas directamente en misiones espaciales, como las efectuadas en la Luna o Marte. No obstante, en el caso de Mercurio, nunca se ha traído material a la Tierra, lo que convierte cualquier indicio natural en una oportunidad científica de enorme valor.
La misión BepiColombo, desarrollada por la ESA y JAXA, se encuentra actualmente en camino a Mercurio y se espera que proporcione imágenes y datos de alta resolución que ayuden a confirmar o rechazar definitivamente la procedencia de estas muestras. Su contribución será clave para resolver este enigma geológico.
Font, article de R. Badillo per a "El confidencial"
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