domingo, 29 de junio de 2025

Dos meteoritos cayeron en el Sáhara y demuestran algo que se creía imposible: solo hay una explicación

 


La única explicación razonable es que los meteoritos fuesen eyectados desde un planeta del sistema solar. Sin embargo, hasta ahora se creía imposible que pudiese haber sucedido


Dos meteoritos hallados en el norte de África podrían cambiar para siempre lo que se sabía sobre el planeta más cercano al Sol. Las muestras, bautizadas como Ksar Ghilane 022 y Northwest Africa 15915, presentan una composición química que coincide en varios aspectos con su superficie, lo que ha llevado a un grupo de científicos a plantear una hipótesis que hasta ahora parecía imposible: que se trate de fragmentos eyectados desde ese planeta.

La comunidad científica ha considerado durante décadas que Mercurio no podía lanzar meteoritos a la Tierra debido a su proximidad al Sol, que dificulta que los materiales expulsados por impactos puedan escapar de su atracción gravitatoria. Sin embargo, el análisis detallado de estas dos rocas espaciales ha arrojado resultados que cuestionan esta idea y que apuntan, con fundamento, hacia un origen mercuriano.

Las muestras presentan minerales como olivino, piroxeno, oldhamita y pequeñas cantidades de plagioclasa sódica, en línea con las observaciones realizadas por la misión Messenger de la NASA sobre la corteza del planeta. Además, comparten proporciones isotópicas de oxígeno con los aubritas, meteoritos que también han sido considerados como candidatos a tener un origen planetario.

Un hallazgo que pone en duda certezas previas

Según explica el experto Ben Rider-Stokes en The Conversation, ambos meteoritos comparten además una edad estimada de 4.528 millones de años, lo que los sitúa como restos de una etapa primitiva del sistema solar. Esta antigüedad supera incluso a las unidades más antiguas que se conocen de la superficie de Mercurio, cuyo origen se remonta a hace unos 4.000 millones de años, lo que refuerza la teoría de que estos fragmentos provienen de un material ya desaparecido en la actualidad del planeta.

 

Frente a este nuevo hallazgo, que ha sido dado a conocer a través de un artículo en la revista Icarus, surgen también discrepancias. A pesar de las similitudes con la superficie mercuriana, las muestras contienen menos plagioclasa de la esperada, lo que introduce incertidumbre en su origen exacto. Sin embargo, los científicos consideran que estas diferencias podrían explicarse si se tratara de un material extraído del manto superficial y no directamente de la corteza exterior del planeta.

El análisis de la procedencia de un meteorito suele apoyarse en comparaciones con muestras recogidas directamente en misiones espaciales, como las efectuadas en la Luna o Marte. No obstante, en el caso de Mercurio, nunca se ha traído material a la Tierra, lo que convierte cualquier indicio natural en una oportunidad científica de enorme valor.

La misión BepiColombo, desarrollada por la ESA y JAXA, se encuentra actualmente en camino a Mercurio y se espera que proporcione imágenes y datos de alta resolución que ayuden a confirmar o rechazar definitivamente la procedencia de estas muestras. Su contribución será clave para resolver este enigma geológico.

Font, article de R. Badillo per a "El confidencial"


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