El Comité de Emergencias de la UV, según un informe que consta en el sumario de la causa de la DANA, acordó a las 19.49 del 28 de octubre decretar el nivel 2, que supone la suspensión de la actividad docente en todas sus instalaciones. La víspera de la barrancada, la UV informó de la decisión a toda la comunidad universitaria. La institución educativa aseguró a la jueza instructora que tomó la decisión del cierre preventivo al estar “atenta a los avisos” de la Aemet.
Sin embargo, tal como se desprende de la comparecencia de la secretaria autonómica de Universidades, el Consell de Mazón ni siquiera sabía que la UV había decidido suspender su actividad docente ante el peligro de la DANA.
De hecho, el informe pericial aportado por Emilio Argüeso, el secretario autonómico de Emergencias investigado en la causa, reseña los mensajes de WhatsApp intercambiados entre el alto cargo y la entonces consellera Salomé Pradas a primera hora de la mañana del 29 de octubre, que únicamente se referían a si la alcaldesa de València, María José Catalá, tenía intención de suspender las clases (algo que no hizo la primera edil). Por el contrario, no figura ningún mensaje sobre las universidades.
El cierre de la UPV: “Me lo dijo el rector”
Por otro lado, María Esther Gómez ha reseñado su agenda del pasado 29 de octubre y la reunión que mantuvo, a las 12.30, con el rector de la Universitat Politècnica de València (UPV), José Esteban Capilla. En ese encuentro, la alto cargo de la Generalitat se enteró de que, aunque más tarde que la UV, la UPV también había decidido suspender la docencia ante el preocupante panorama.
“La UPV cerró esa mañana, a las 14.00, la docencia y dejó abierta la universidad; por si algún estudiante no podía volver a casa habilitó zonas con camas para dormir. Y me lo dijo el rector en la reunión que estuve con él a mediodía”, ha explicado la alto cargo.
El diputado Gerard Fullana (en el centro de la imagen), durante la Comisión de Educación de la cámara autonómica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario