La costa cantábrica oculta uno de los mayores tesoros geológicos del planeta. Es un valle submarino de dimensiones colosales y fascinante biodiversidad
Bajo las embravecidas aguas del Cantábrico, el fondo marino se rompe y dibuja un abismo infinito. A solo unos kilómetros de la costa de Asturias se oculta el cañón submarino más profundo del mundo, una descomunal sima que esconde misterios insondables. De hecho, las dimensiones de esa fractura geológica hacen que sea un lugar apenas explorado.
Un viaje al centro de la Tierra
No hay que viajar al Tíbet para sumergirse en la inmensidad de desfiladeros cuyas paredes superan los cinco mil metros de altura. El cañón submarino más profundo del planeta está mucho más cerca, aunque es infinitamente más inaccesible: es el Cañón de Avilés.
Ese universo subacuático oscuro y enigmático dibuja una línea oblicua a la costa de 75 kilómetros, pero no es especial por su longitud, sino por su profundidad. En su recorrido hacia en corazón de la Tierra, esta herida se hunde hasta superar los 4700 metros de profundidad, fruto de millones de años de actividad geológica.
Criaturas mitológicas en el Cañón de Avilés
El Cañón de Avilés es un acuario inmenso que esconde una extraordinaria biodiversidad. Sus paredes marcan una zona de paso vital para gigantes marinos como ballenas y cachalotes, y es hogar de delfines, tiburones, anguilas, congrios, merluzas o bogavantes
.Se han registrado 1300 especies diferentes en sus aguas, pero entre ellas hay una especial, una criatura legendaria y de aspecto inquietante que ha protagonizado relatos fantásticos. Esa criatura es el kraken, el monstruo marino que en la imaginación de Julio Verne atacó al Nautilus en sus 20 000 leguas de viaje submarino.
Ese calamar gigante existe, es el Architeuthis dux, o Peludín, como lo llaman en Asturias. Puede alcanzar 18 metros de longitud y 500 kilos, pero es mucho más inofensivo de lo que aparenta. Su hogar son las profundidades del abismo, de ahí que se deje ver poco. Solo en contadas ocasiones algún ejemplar ha caído en redes de pescadores o varado en la arena, para asombro de quienes se han topado de cerca con tan singular cefalópodo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario