sábado, 22 de marzo de 2025

¿Cómo se enriquece Indra con la carrera armamentística?



La empresa española experimenta un crecimiento sin frenos, aprovechando el rearme y la guerra para disparar sus ganancias

“Es el momento para invertir en Defensa”. Estas eran las últimas declaraciones de Ángel Escribano, nombrado presidente de Indra Systems hace apenas dos meses. La compañía el pasado año finalizó con un beneficio neto récord de 278 millones de euros, 35% más alto que en 2023. Al mismo tiempo, finalizó con una cifra de negocio de 4.843 millones de euros, lo que supone un 11,5% más anual. Escribano declaraba hace unos días la voluntad de la empresa de adquirir la fábrica de armas de Trubia, en Asturias, que es actualmente propiedad de General Dynamics; así como la intención de instalar una nueva planta de producción en Langreo. Además, recientemente adquirió a la empresa Hispasat, de satélites de comunicaciones. En términos del Estado Español, Indra se ha convertido en la tercera empresa armamentística española, por detrás de la multinacional Airbus y de Navantia. Pero, ¿qué es lo que explica este rápido crecimiento de la compañía en los últimos años?

Que el capital armamentístico busque ganar beneficios con la guerra no es novedad. Indra no tiene tapujos en colaborar abiertamente con el estado sionista de Israel

El propio CEO de la empresa, declaraba hace unos días que el regreso de Trump a la Casa Blanca abría “un escenario muy importante, con cifras de dinero estratosféricas”. Lo que muestra esto es que, a raíz de la convulsa crisis económica y el surgimiento de tensiones entre las potencias imperialistas, el capital armamentístico español se frota las manos. La compañía armamentística española no ha quedado al margen del rearme imperialista y se ha convertido desde el inicio de la guerra en Ucrania en uno de los capitales emergentes en la industria armamentística. Un ejemplo visual es que el valor de sus acciones ha pasado de 9,71 euros el 25 de febrero de 2022, con el inicio de la guerra de Ucrania, a los 26,26 euros actuales, lo que supone que sus títulos se han disparado un 170,4% desde el inicio del conflicto.

Que el capital armamentístico busque ganar beneficios con la guerra no es novedad. Indra no tiene tapujos en colaborar abiertamente con el estado sionista de Israel. El consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, señaló con la supuesta prohibición del Gobierno español de prohibir la venta de armas a Israel, que la compañía buscaría "soluciones alternativas", dado que el ente colonial en Oriente Próximo y sus empresas armamentísticas son un "referente a nivel mundial en defensa".

La industria armamentística no solo se basa en armas como tal y gran parte de los mecanismos de colaboración y contratos entre empresas israelíes y españolas se da en el plano de la tecnología militar. Por ejemplo, Minsait, una de las principales filiales de Indra, con la aerolínea israelí EL AL. Indra instaló también en la autopista Ayalon 20 que rodea Tel Aviv un avanzado sistema de peaje dinámico con inteligencia artificial por 24 millones de euros. Las vías terrestres y los controles en las mismas son vitales para el régimen de apartheid de Netanyahu, que usa como medida para cortar, aislar y ocupar nuevos territorios palestinos.

Indra y sus accionistas buscan convertirse a toda costa en una empresa clave en el sector y lucrarse de la guerra y el genocidio

Sin embargo, el principal causante de este flagrante éxito es ni más ni menos que el Gobierno español. En 2022, durante la primera legislatura del Gobierno progresista de coalición, se anunció la compra del 18,7% al 28% de las acciones de la empresa armamentística a través de SEPI (propiedad del Ministerio de Hacienda), consolidando al Estado como principal accionista, a unos meses del comienzo de la guerra de Ucrania y unos días antes de la celebración de la cumbre de la OTAN en Madrid. A partir de la adquisición y la destitución del Consejo Directivo anterior, el gobierno comenzó volcando esfuerzos en que Indra se convierta en la mano operaria del rearme y modernización de las fuerzas militares españolas. Este pasado año, Defensa se anotó un beneficio operativo anual de 191 millones (26% más) 60 millones en Tráfico Aéreo, (29% más), y 21 millones en el área de Movilidad disparó a 21 millones su resultado operativo (133% más). Defensa fue la división de Indra que más empujó el crecimiento de la compañía en 2024, aportando 1.031 millones, un 26,2% más que en 2023.

La producción de equipos, transporte y tecnología se han disparado para llevar a cabo contratos para el Ejército español, en el marco de la subida histórica del presupuesto armamentístico para adecuarse a las exigencias de la OTAN. Un ejemplo reciente de esto fue el anuncio de Indra hace apenas unos días de su alianza con la empresa de armas alemana Rheinmetall (4º de Europa) para actualizar el sistema de combate del tanque español Leopard 2A6 E. Indra ha declarado recientemente su intención de poner el foco “en el ámbito de las plataformas terrestres, tanto a nivel nacional como internacional"

La entrada del capital estatal en la empresa vino acompañada también por la compra del 7,24% de los títulos por parte de Amber Capital, empresa dirigida por el magnate de la información Joseph Oughourlian, presidente del grupo PRISA y recién nombrado presidente del periódico AS. Oughourlian también quiso sumarse a la fiesta del rearme y afirmó que el objetivo de dicha inversión era aprovechar un momento de creciente tensión internacional para lucrarse a partir de la carrera armamentística. Que el dueño de medios de comunicación como El País, El Huffington Post o la Cadena SER tenga a su vez un rol tan explícito en el rearme militar español  puede traer una serie de implicaciones en los efectos del discurso armamentístico. Si así es el interés, no solo no criticarán a la industria de la guerra, sino que es posible que participen explícitamente del discurso del rearme, llamando a ir a la guerra a Europa, restaurar el servicio militar obligatorio y la importancia de tener “soldados y Ejércitos hiper profesionales”, como lo que plantea esta tribuna de Aurora Mínguez recién publicada en el País.

Si las tendencias del imperialismo europeo y americano al rearme y a la guerra continúan, es previsible que también el capital de Indra siga creciendo

 Indra y sus accionistas buscan convertirse a toda costa en una empresa clave en el sector y lucrarse de la guerra y el genocidio. Y para llevarlo a cabo, quieren ubicarse tanto en los medios como incluso en la educación. Y es que la empresa de la guerra tiene fuertes lazos con varias universidades públicas españolas. Una de ellas es la UC3M, con la que Indra firmó un convenio de colaboración para llevar a cabo de forma conjunta “diferentes actividades, fundamentalmente, en el ámbito de la Investigación y Desarrollo tecnológico”. Asimismo, un expresidente de Indra y de Prisa, Javier Monzón, fue parte del Consejo Social de la universidad. Otro ejemplo más visual incluso es el caso de la Universidad Politécnica de Madrid, que oferta incluso una cátedra UPM-INDRA, en Microelectrónica-CHIP. Más allá de su papel en el rearme y en la guerra imperialista, Indra también se encuentra entre las 5 principales empresas militares y de seguridad del Estado español que más emisiones de gases de efecto invernadero producen.

Si las tendencias del imperialismo europeo y americano al rearme y a la guerra continúan, es previsible que también el capital de Indra siga creciendo, a costa de las víctimas contra las que sean usadas esas armas y a costa de todo el pueblo trabajador en su conjunto. Aumentan las listas de espera cada día para que te hagan una operación de urgencia, estudias sin calefacción en clases abarrotadas o te desahucian de tu vivienda para dársela a un fondo buitre. Pero para el sector armamentístico sí hay dinero. Y mientras tanto, hay quienes se llenan los bolsillos para enriquecerse con la guerra y el sufrimiento de millones.

Font, article de Carlos Olmeda per a "Diario Red"


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